Mientras en el recinto destinado a los actos conmemorativos se desarrollaban distintas actividades en honor a quienes perdieron la vida en las explosiones, en zonas cercanas varios ciudadanos fueron vistos compartiendo copas y permaneciendo en espacios públicos durante el desarrollo de la jornada.

Estas imágenes no pasaron desapercibidas para algunos asistentes, quienes consideraron que la presencia de personas consumiendo bebidas en las inmediaciones de un lugar donde se realizan actos de homenaje contrastaba con el carácter solemne que para muchos representa la fecha.A través de comentarios en conversaciones entre ciudadanos, algunos han señalado que “el 7 de marzo es una jornada que debería estar marcada únicamente por el recuerdo, el respeto y la reflexión por las víctimas y las familias afectadas por aquella tragedia”.Otros, sin embargo, interpretan la presencia de personas en los alrededores como parte del movimiento habitual que se genera en la ciudad cuando se organizan actividades públicas, aunque la escena igualmente ha generado debate sobre la forma en que se vive la conmemoración.

Cinco años después de las explosiones que sacudieron a la ciudad de Bata, el 7 de marzo continúa siendo una fecha cargada de simbolismo y memoria colectiva. No obstante, lo observado durante esta nueva conmemoración ha dejado comentarios entre algunos ciudadanos sobre la manera en que se desarrollan las actividades en torno a este día.