Se comenta que en una noche los sujetos pueden violar varios coches haciéndose con sus acumuladores de energía, que posteriormente venden a bajo precio a sus contactos o a dueños de los talleres para obtener dinero.
«Desde que vivo en éste barrio, ya me han quitado 3 baterías», nos explicaba un vecino del barrio Enguebanu de Bata, » las veces que he intentado hacer guardia para poder ver éstos ángeles de Satanás, no aparecen, pero la noche que no velo, es cuando vienen y realizan su oración, sólo me doy cuenta al amanecer, es como si estuviesen leyendo mis pensamientos».
Ante ésta situación, el hombre ha tomado una medida de prevención para evitar a qué le sigan robando las baterías; Se trata de desmontar y llevarse a casa la batería de su coche y la del vehículo de su esposa, para reponerlas al día siguiente. Un ejercicio por cierto no deseado, pero que, como decía nuestro entrevistado, no le queda de otra.









