El Gobierno evalúa una nueva conexión internacional de fibra óptica para mejorar la estabilidad y velocidad del internet. La propuesta surge tras un estudio técnico presentado en Malabo.
Guinea Ecuatorial ha iniciado una revisión estratégica de su sistema de conectividad con el objetivo de poner fin a los constantes problemas en el acceso a internet que afectan a usuarios y empresas en todo el país. La iniciativa marca un paso clave hacia la modernización de la infraestructura digital nacional.

La propuesta fue analizada en una reunión celebrada en el Palacio del Pueblo de Malabo, presidida por el Vicepresidente de la República, Teodoro Nguema Obiang Mangue, donde se presentó un estudio técnico elaborado por la consultora internacional Analysys Mason. El informe, desarrollado desde 2023, examina en profundidad los retos actuales del sistema, incluyendo aspectos técnicos, económicos y de impacto social.
Uno de los puntos centrales del análisis es la necesidad de reforzar la conexión internacional del país. A pesar de contar con acceso a cables submarinos en la región, las interrupciones siguen siendo frecuentes, afectando la calidad del servicio. Entre las causas, destacan incidencias registradas en infraestructuras existentes como el cable ASD, que han evidenciado la vulnerabilidad del sistema actual.
Ante este panorama, el estudio propone como solución principal la interconexión con el cable submarino Medusa, una red que conecta Europa con el norte de África. Según los expertos, esta alternativa permitiría mejorar significativamente la velocidad, estabilidad y capacidad del internet en todo el territorio nacional.

El proyecto prevé que la conexión llegue a través de la zona de Bomé, en la ciudad de Bata, considerada estratégica por su crecimiento demográfico y su cercanía con la futura capital, La Paz. La inversión estimada oscila entre 20 y 60 millones de euros, dependiendo de factores técnicos, acuerdos internacionales y la participación de socios financieros.
Si se cumplen los plazos previstos, la nueva infraestructura podría estar operativa entre 2029 y 2030. Mientras tanto, el Ejecutivo continuará evaluando la viabilidad del proyecto junto a los responsables del cable Medusa antes de tomar una decisión definitiva.
El Gobierno reafirma así su compromiso de impulsar una conectividad más estable y eficiente, clave para el desarrollo económico, la digitalización y la integración del país en la economía global.









