La fuerte precipitación obligó a modificar parte del programa previsto durante su visita, especialmente el acto simbólico de depósito de flores en el Monumento del 7M. No obstante, el Santo Padre no quiso dejar pasar la ocasión y, protegido por un paraguas, realizó una oración cargada de respeto y recogimiento.
El gesto fue recibido con solemnidad por los presentes, quienes, pese a las condiciones climáticas, acompañaron el homenaje en silencio.
Tras este acto, el Papa continuó con su agenda oficial y se trasladó al estadio, donde tenía previsto mantener un encuentro con la juventud.

La lluvia no impidió que el Pontífice cumpliera con uno de los momentos más significativos de su visita, reafirmando su cercanía con el pueblo ecuatoguineano en un día marcado por la memoria y la emoción.