Según relata la madre, hace un mes el niño comenzó con picor en el ojo. La lesión ha evolucionado hasta formar una protuberancia que ha desplazado el globo ocular.

“He acudido a varios hospitales en Bata, pero no han logrado un diagnóstico claro. No tenemos recursos para exámenes especializados ni para un posible traslado. El ojo de mi hijo empeora cada día”, declaró María Sonia.

La familia, de escasos recursos, no puede costear la atención médica que el menor requiere con máxima urgencia. El origen de la patología sigue siendo un misterio clínico, lo que agrava la situación.

La vida y el futuro de Marcos dependen ahora de la solidaridad ciudadana. Cualquier aportación es crucial para que acceda a un diagnóstico preciso y al tratamiento necesario que frene el avance de la enfermedad.Fuente: Asonga Noticias