Desde hace un par de años varios expertos en materia de salud advertido que no se debe confundir el marketing con la salud. La adicción se está camuflando de estilo de vida, y es imperativo que las autoridades asuman un rol protagonista para frenar este avance. La protección de la salud pública no puede quedar supeditada a los intereses comerciales.

Para frenar esta tendencia es necesario exigir medidas contundentes:
Regulación estricta: Prohibición inmediata de la publicidad de vapeadores y productos de nicotina en medios digitales y redes sociales.
Fiscalidad responsable: Aplicar impuestos que reflejen el alto coste sanitario que estos hábitos imponen al sistema público.
Espacios libres de nicotina: Ampliar las restricciones de consumo a todos los dispositivos de aerosol, garantizando el derecho de todos a un aire limpio._

La nicotina es una cadena, no una opción. Hoy es el momento de cuestionar las narrativas de la industria y priorizar el bienestar sobre tendencias pasajeras. Dejar de consumir estos productos es un acto de libertad individual y coherencia social. Es hora de apagar el engaño.









