Las obras de infraestructura pública suelen representar una respuesta a problemas que durante años afectan a la población. En Bata, la canalización de varios ríos formó parte del plan impulsado por el Gobierno de Guinea Ecuatorial para reducir el riesgo de inundaciones, una medida que fue recibida con optimismo por numerosas comunidades.
En el barrio de Mbagan, el canal construido sobre el río Ngolítimo devolvió la tranquilidad a los vecinos, acostumbrados a sufrir desbordamientos durante la temporada de lluvias. Sin embargo, esa sensación de seguridad comienza a desvanecerse. La acumulación de maleza, sedimentos y residuos sólidos ha reducido la capacidad de evacuación del agua, despertando nuevamente la preocupación entre los residentes.

Ante esta situación, los vecinos reclaman una intervención urgente y plantean una cuestión que divide opiniones: ¿quién debe encargarse del mantenimiento del canal?
Un sector de la comunidad considera que la responsabilidad corresponde al Estado o a la empresa contratada para el mantenimiento de estas infraestructuras. Argumentan que la limpieza de un canal de hormigón requiere personal cualificado, maquinaria adecuada y una supervisión técnica que garantice el correcto funcionamiento de la obra sin comprometer su estructura.
Desde esta perspectiva, sostienen que las infraestructuras públicas deben ser conservadas por las instituciones competentes, ya que son estas las que disponen de los recursos, el personal especializado y la obligación de garantizar su funcionamiento. Delegar esa responsabilidad en los vecinos, afirman, supondría trasladar a la ciudadanía una tarea que corresponde a la administración.
No obstante, otros residentes defienden que la comunidad también debe desempeñar un papel activo en la conservación del entorno. Recuerdan que el río Ngolítimo atraviesa el barrio y que, en caso de un nuevo desbordamiento, las primeras afectadas serán las familias que viven junto al canal.
Quienes respaldan esta postura consideran que las jornadas de trabajo comunitario pueden contribuir a retirar basura y vegetación superficial, además de promover una mayor conciencia ciudadana sobre la importancia de mantener limpio el espacio público. A su juicio, la participación vecinal ayuda a prevenir que los residuos terminen nuevamente en el cauce y fortalece el sentido de corresponsabilidad.
Más allá de las diferentes opiniones, el caso del canal de Ngolítimo refleja una realidad que también se observa en otros barrios de Bata: la necesidad de combinar una gestión institucional eficiente con una mayor implicación ciudadana en la protección de las infraestructuras públicas.
Mientras llega una solución, los vecinos de Mbagan insisten en que el mantenimiento del canal no puede seguir posponiéndose, especialmente ante la proximidad de nuevas lluvias que podrían devolver el riesgo de inundaciones a una comunidad que creía haber dejado ese problema atrás.








