La preocupación aumenta entre quienes utilizan diariamente esta vía, donde el deterioro del pavimento dificulta la circulación y obliga a los conductores a realizar maniobras peligrosas para esquivar los baches.
Los peatones también aseguran que el riesgo es constante. Afirman que, al apartarse para dejar pasar a los vehículos, se ven obligados a caminar muy cerca del borde del precipicio, una situación que consideran especialmente peligrosa por la ausencia de barreras de protección en condiciones adecuadas.

Durante la temporada de lluvias, explican, la situación empeora considerablemente. La escasa visibilidad, unida al mal estado del firme, incrementa el riesgo de derrapes, pérdidas de control y posibles colisiones.
A este problema se suma el estado de los elementos de seguridad. Gran parte de los bloques y muros de contención que protegían el margen de la carretera han colapsado y han caído al fondo del acantilado, mientras que otros permanecen desplazados o tumbados, sin cumplir la función para la que fueron instalados.

«Ya no cumplen ninguna función. Muchos bloques están dentro del acantilado y otros permanecen derribados. Así no pueden proteger a nadie», manifestó uno de los vecinos de la zona.
Ante esta situación, residentes, peatones y transportistas solicitan a las autoridades competentes una intervención urgente que incluya la reparación integral del pavimento y la reposición de los muros y barreras de contención, con el objetivo de restablecer las condiciones de seguridad en este tramo de la autovía.
Los ciudadanos advierten que, de no actuar con rapidez, el deterioro de la infraestructura podría desembocar en accidentes de graves consecuencias.









