No obstante, y atendiendo a los últimos datos arrojados relativos al funcionamiento de los peajes en Guinea Ecuatorial y su techo de ingreso anual todo apunta a un sistema cataclismo y deterioro de estas infraestructuras acometidas por el Gobierno de Guinea Ecuatorial en todo el país.
De acuerdo a los datos aportados en la última publicación del Vicepresidente de la República, Teodoro Nguema Obiang Mangué concerniente a este tema se dedujo que, la recaudación anual de en los peajes ha decaído de forma drástica; de los 3 mil millones fijados anualmente en el cierre del último ejercicio económico solo se recaudó unos 2 mil millones de francos cefas, una auténtica barbaridad.

Pero más allá de centrarse en la cuantía anual a recaudar en estas infraestructuras viales la atención debería centrarse también en el estado actual que se encuentran los peajes.
Nuestro equipo de redacción en un recorrido por las zonas adiestradas de la Región Continental observó una situación anómala en el peaje de Niefang. Esta infraestructura se encuentra bastante deteriorada de tal forma que, ya no se abre de forma automática, sino que, a día de hoy para que un vehículo pueda pasar tiene que esperar que el recaudador o recaudadora levante el palo o hiero separado en el lugar como si de una barrera militar se tratase y por lo consiguiente darle la dadiva como impuesto, una verdadera osadía.
La situación en cuestión no para reírse si se tiene en cuenta que el pago por usar los peajes igualmente debería ser de forma transparente y entregarlo a uno en la mano que, aunque te diera el papelito en forma de recibo no existe total optimismo que dichos fondos acabarían en las arcas del Estado tal y como es debido.

Es aquí conde entra la férrea preocupación de los ciudadanos quienes claman al Gobierno reparar no solo el sistema funcional del semáforo de Niefang sino de todos los hallados con averías funcionales en las diferentes vías de toda la geografía nacional.









