Las llamas afectaron a varias viviendas y pudieron ser controladas y finalmente extinguidas gracias, en buena medida, a la intervención y el apoyo de los vecinos, que se movilizaron para contener el fuego y evitar que se propagara a otras casas.
Aunque el incendio ha provocado cuantiosos daños materiales, no se han registrado víctimas mortales.
A la mañana siguiente, los damnificados continuaban retirando los escombros y tratando de recuperar algunos de los bienes que quedaron entre las cenizas. La escena reflejaba la magnitud de las pérdidas y la difícil situación en la que han quedado las familias afectadas.
«No tenemos dónde ir. Mi familia y yo hemos amanecido aquí, en la calle. No sabemos qué hacer», relató uno de los damnificados.
El siniestro de Nkoantoma se convierte así en el cuarto incendio registrado en Bata en menos de una semana, todos ellos con daños materiales y, hasta el momento, sin víctimas mortales.
La sucesión de incendios vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las medidas de prevención y los mecanismos de respuesta ante este tipo de emergencias, especialmente en zonas residenciales donde la proximidad entre viviendas puede favorecer la propagación de las llamas.
Para las familias afectadas en la comunidad de vecinos de Nkoantoma sin embargo, la emergencia continúa después de apagarse el fuego. Ahora deben afrontar la pérdida de sus viviendas, sus pertenencias y la incertidumbre sobre dónde pasar los próximos días.
El incendio ha terminado, pero para varias familias de Nkoantoma comienza ahora una difícil etapa para recuperar lo perdido.









