Fue extremo del Reyes, La Salle, Deportivo Evinayong y otros equipos, durante años, fue considerado uno de los mejores extremos de toda la parte continental del país, hacía levantar a la grada. Hacía soñar a los niños.

Hoy, BRAVO es un forastero en su propia tierra. Hoy, BRAVO está olvidado.

Esta es la triste historia de nuestras glorias deportiva, les aplaudimos cuando nos dan goles. Les olvidamos cuando se les acaban las rodillas.

¿Quién debe ocuparse de estos jugadores? ¿La FEGUIFUT o el Ministerio de Juventud y Deportes?

Se pasan la pelota, la Federación dice que es cosa del Ministerio. El Ministerio dice que es cosa de la Federación, mientras ellos se pasan la responsabilidad, BRAVO y muchos otros como él se mueren en vida.

No es solo BRAVO. Son decenas. Leyendas de Akonibe, de Evinayong, de Mongomo, de Ebibeyin, de Bata., Malabo, Luna etc. Jugadores que defendieron la camiseta nacional sin pedir nada. Hoy están enfermos, sin pensión, sin apoyo, sin reconocimiento.

¿De qué sirve formar a nuevos talentos si no somos capaces de cuidar a los que ya nos dieron todo?

Un país que no cuida a sus leyendas, no tiene futuro deportivo.

Exigimos desde aquí que la FEGUIFUT cree de una vez el Fondo de ayuda a Ex-Futbolistas y que el Ministerio de Deportes establezca una pensión mínima o un programa de inserción laboral para las viejas glorias.

No piden millones. Piden dignidad. Piden ser recordados, piden no morir como forasteros en la tierra que les vio brillar.

BRAVO nos dio fútbol. ¿Nosotros qué le damos a BRAVO?