El llamamiento fue formulado por el director del centro, Diego Esono Bakale, durante una reunión con profesores y tutores, en la que subrayó la necesidad de establecer una colaboración permanente entre el entorno familiar y la institución educativa para acompañar de manera efectiva el desarrollo de los alumnos.

Durante el encuentro, la dirección recordó que la responsabilidad educativa no termina en las aulas. Aunque los estudiantes pasan una parte de la jornada en el colegio, el hogar constituye otro espacio esencial para consolidar los conocimientos adquiridos, desarrollar hábitos de estudio y fortalecer los valores que contribuyen a su formación integral.

En este sentido, el centro educativo animó a los padres y tutores a realizar un seguimiento cotidiano de las actividades escolares, mediante la revisión de los apuntes, la supervisión de los deberes y el control de las horas de estudio. Asimismo, destacó la importancia de mantener una comunicación fluida con los profesores para detectar a tiempo las dificultades que puedan afectar al aprendizaje o al comportamiento de los estudiantes.

La dirección también insistió en que la participación de las familias debe mantenerse durante todo el curso académico y no limitarse a los momentos en que surgen problemas disciplinarios o aparecen resultados negativos. Por ello, pidió a los tutores atender las convocatorias del colegio y mantener una relación constante con los responsables docentes.

Según la institución, cuando la familia y la escuela trabajan de manera coordinada, los alumnos encuentran un entorno más favorable para avanzar en sus estudios y asumir sus responsabilidades. Por el contrario, la falta de comunicación entre ambos ámbitos puede dificultar el seguimiento de su evolución académica y personal.

En la reunión, Diego Esono Bakale estuvo acompañado por el jefe de estudios, Ángel Francisco Mapako; la secretaria del centro, Esther Elisa Ada Obiang, y otras autoridades de la institución.

El encuentro puso de relieve la necesidad de consolidar una alianza educativa entre padres, tutores y profesores, con el objetivo de que el acompañamiento de los estudiantes no se limite al horario lectivo, sino que tenga continuidad en el hogar y en todos los espacios donde se desarrolla su formación.