La administración de los sacramentos del Bautismo y la Primera Comunión constituyó el momento central de la celebración del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario en la Vieja Iglesia Católica Romana de Guinea Ecuatorial, donde el obispo ordinario, monseñor Juan Mangué Nzo Angue, exhortó a los fieles a conciliar sus responsabilidades como ciudadanos con sus compromisos ante Dios.
Ante una iglesia abarrotada de fieles, padres, padrinos, niños y catequistas, el prelado presidió la solemne Eucaristía y centró su homilía en el pasaje evangélico: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». A partir de estas palabras de Jesús, invitó a los cristianos a actuar con honestidad, respetar las leyes y cumplir sus obligaciones con el Estado, sin relegar los principios espirituales que orientan su vida.

Durante su reflexión, monseñor Mangué Nzo Angue explicó que la pregunta planteada a Jesús sobre el pago de los tributos al Imperio romano encerraba una trampa. Una respuesta favorable al pago podía provocar el rechazo de parte del pueblo, mientras que una negativa podía enfrentarlo con las autoridades romanas. La cuestión, aparentemente sencilla, pretendía comprometer a Jesús cualquiera que fuese su respuesta.
Frente a este episodio del Evangelio, el obispo subrayó que la vida cristiana exige responsabilidad tanto en el ámbito social como en el espiritual. Por ello, llamó a los presentes a no confundir los intereses materiales con las obligaciones religiosas y a conservar una fe firme incluso ante las dificultades de la vida cotidiana.

Sin embargo, el mensaje de la homilía encontró su expresión más significativa en la propia celebración sacramental. Varios niños recibieron el Bautismo, incorporándose a la comunidad cristiana, mientras que otros niños y niñas participaron por primera vez en la Eucaristía mediante la Primera Comunión, uno de los momentos más esperados por sus familias.
La emoción se hizo visible entre los asistentes. Los cantos del coro, los aplausos y las lágrimas de alegría de algunos padres acompañaron la administración de los sacramentos, en una ceremonia que reunió a familias, padrinos, catequistas y numerosos fieles en torno a la fe compartida.
Monseñor Juan Mangué Nzo Angue estuvo acompañado por otros ministros del altar durante el desarrollo de la liturgia. Al concluir la celebración, felicitó a los catequistas por su labor de preparación religiosa, reconoció el papel de los padres en el acompañamiento espiritual de sus hijos y agradeció a los fieles por mantener viva la comunidad de la Vieja Iglesia Católica Romana de Guinea Ecuatorial.









