La Federación de Prensa Deportiva de Guinea Ecuatorial (FPDGE) se encuentra sumida en una grave crisis institucional marcada por acusaciones de falta de transparencia, concentración de poder y vulneración de los propios estatutos de la organización. La tensión interna alcanzó un nuevo nivel tras la reunión de emergencia celebrada en la sede de la entidad, en la ciudad deportiva de Malabo, donde varios miembros cuestionaron abiertamente la gestión de la actual Junta Ejecutiva.
Durante el encuentro, distintas voces denunciaron lo que califican como una dirección “autoritaria y excluyente”, señalando directamente al presidente de asumir decisiones de manera unilateral, sin consultar ni rendir cuentas al resto de integrantes del órgano ejecutivo. Según los sectores críticos, la federación funciona actualmente bajo un modelo personalista que ha debilitado la confianza interna y generado un ambiente de fractura dentro del gremio periodístico deportivo.
Las críticas también se centran en la gestión económica de la institución. Miembros de la federación aseguran que no existen informes financieros claros ni mecanismos transparentes que permitan conocer el destino de los recursos públicos asignados a la FPDGE. La ausencia de explicaciones sobre el manejo de fondos ha incrementado las sospechas y el malestar entre quienes exigen una administración más abierta y responsable.
Otro de los puntos más cuestionados es la falta de convocatoria de una Asamblea General, considerada la máxima autoridad deliberativa de la federación. Para muchos integrantes, esta omisión constituye una violación grave de los estatutos y evidencia el deterioro democrático de la institución.
La crisis ya ha comenzado a traducirse en acciones concretas. Diversos miembros impulsan la recogida de firmas para promover una moción de censura contra la actual Junta Ejecutiva, mientras otros plantean la creación de una comisión gestora provisional que permita reorganizar la federación y convocar nuevas elecciones.
Dentro del entorno de la prensa deportiva nacional aumenta la percepción de que la FPDGE atraviesa una etapa crítica que amenaza su credibilidad y legitimidad. Periodistas y miembros del sector consideran que, lejos de fortalecer la unidad y defender los intereses del periodismo deportivo, la actual dirección está profundizando la división y debilitando la imagen institucional de la federación.









