Este 16 de julio de 2026 se cumplen 21 años de una de las jornadas más trágicas en la historia de Guinea Ecuatorial. El 16 de julio de 2005, un avión Antonov An-24 de la compañía Air Equatair que cubría la ruta Malabo–Bata se precipitó a tierra pocos minutos después de despegar del aeropuerto internacional de Malabo, cayendo en una zona boscosa del distrito de Baney, en la isla de Bioko.
La aeronave había despegado alrededor de las 08:00 horas con destino a Bata. Poco después del despegue se perdió el contacto y, horas más tarde, los equipos de rescate localizaron los restos del aparato completamente destruidos. Las informaciones oficiales confirmaron que las 85 personas que viajaban a bordo fallecieron, sin que hubiera supervivientes.
A día de hoy, este accidente continúa siendo la mayor tragedia de la aviación civil en la historia de Guinea Ecuatorial, un suceso que marcó profundamente al país y que dejó una huella imborrable en decenas de familias que perdieron a sus seres queridos.
Las causas exactas del siniestro no llegaron a esclarecerse públicamente de forma concluyente. En las primeras horas tras el accidente, las autoridades centraron sus esfuerzos en las labores de rescate y recuperación de las víctimas, mientras se iniciaban las investigaciones correspondientes.
Con el paso de los años, el 16 de julio ha quedado grabado en la memoria colectiva de los ecuatoguineanos como una fecha de profundo dolor. Junto a otras tragedias nacionales, como las explosiones del 7 de marzo de 2021 en Bata, este accidente representa uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del país.
Veintiún años después, Guinea Ecuatorial sigue recordando a las 85 víctimas de aquel vuelo con respeto y solidaridad hacia sus familias, manteniendo viva la memoria de quienes perdieron la vida en el accidente aéreo más grave registrado en territorio nacional.









