El deficiente estado de las alcantarillas en la zona de Puerto está dificultando el tránsito peatonal y las actividades comerciales diarias debido al vertido de aguas residuales y a los fuertes olores que se desprenden de estos puntos. La situación afecta tanto a los ciudadanos que circulan por el lugar como a los trabajadores que permanecen allí durante largas jornadas para ganarse la vida.

Caminar por las inmediaciones se ha convertido en una dificultad cotidiana para los transeúntes, que se ven obligados a realizar desvíos para evitar el contacto con las aguas residuales acumuladas o que discurren por la vía. A esta situación se suma el mal olor, que deteriora las condiciones ambientales de una zona frecuentada por ciudadanos y comerciantes.

El problema afecta especialmente a los padres y madres que instalan sus puestos y desarrollan sus actividades económicas en este entorno. Para quienes dependen de las ventas diarias para mantener a sus familias, permanecer durante horas cerca de las aguas residuales supone una dificultad añadida para desarrollar su trabajo en condiciones adecuadas.

Además de obstaculizar la circulación, esta situación plantea una preocupación por la higiene y la salud pública, debido a la exposición prolongada a un entorno insalubre. Los trabajadores y peatones necesitan espacios limpios y seguros que les permitan desarrollar sus actividades sin tener que sortear constantemente los efectos del deterioro del alcantarillado.

Ante esta problemática, se reclama la intervención de las autoridades competentes para inspeccionar la red de alcantarillado, determinar las causas de los vertidos y ejecutar los trabajos de limpieza, reparación y mantenimiento que resulten necesarios.

La solución de este problema permitiría mejorar las condiciones de circulación, proteger la salubridad del entorno y ofrecer mejores condiciones a los comerciantes y vecinos que desarrollan sus actividades cotidianas en las inmediaciones de Puerto

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