Durante años, este estadio ha sido objeto de observaciones por parte de deportistas y aficionados debido a las limitaciones en su sistema de alumbrado, una situación que impedía la celebración de partidos nocturnos de la liga nacional. Sin embargo, en el marco de este evento de gran relevancia internacional, el escenario mostró una imagen renovada, con un sistema de iluminación plenamente operativo y un ambiente que recordó a grandes citas deportivas, con un estadio abarrotado y una atmósfera comparable a la de un clásico de alto nivel.
Durante el evento, el estadio acogió a una multitud masiva de ciudadanos. La afluencia y la atmósfera vivida hicieron que muchos lo compararan con una gran final de la Champions League entre el Real Madrid y el FC Barcelona, por la magnitud del público y la intensidad del ambiente.
El acontecimiento no solo reunió a miles de ciudadanos, sino que también puso en evidencia la capacidad de organización y respuesta institucional cuando la ocasión lo exige. La imagen del estadio lleno, vibrante y perfectamente iluminado, dejó una impresión positiva en la población y en los propios deportistas.
Sin embargo, esta transformación puntual abre una pregunta inevitable: ¿se trata de una mejora sostenible o de una adecuación circunstancial ligada exclusivamente a la visita del Papa?
La duda surge porque, históricamente, el estadio ha presentado deficiencias en su sistema de iluminación que han limitado el desarrollo normal de competiciones nocturnas. Ahora, con la evidencia de que el recinto puede funcionar en condiciones óptimas, los actores del deporte se preguntan si esta mejora se mantendrá en el tiempo o si volverá a la situación anterior ya que el evento ya se concluyó.
Para los deportistas, la respuesta a esta cuestión es clave. La posibilidad de disputar partidos nocturnos no solo ampliaría la flexibilidad del calendario deportivo, sino que también elevaría el nivel de la competición y la experiencia del público.
La visita papal ha demostrado que el estadio puede ofrecer condiciones adecuadas para grandes eventos. La cuestión ahora no es lo que se hizo para un día concreto, sino lo que se hará a partir de ahora.
Porque si el estadio de Nkoantoma ha podido brillar como en una gran final internacional, la expectativa de la ciudadanía y del mundo deportivo es clara: que esa luz no sea temporal, sino permanente.









