La sociedad ecuatoguineana atraviesa una severa crisis de valores en silencio originada por la perdida de valores y prácticas deportivas creadas por nuestros ancestros para tener organizadas nuestras sociedades.
Hoy queremos laurear nuestro recuerdo en el deporte tradicional de la etnia fang conocido como el «Messing». Se trata de un deporte que en escena se desarrollaba en un círculo donde dos hombres o mujeres miden su potencia sin trampas para tumbar al otro.
»Antes de la práctica del fútbol y otras modalidades deportivas me atrevo a decir que Messing era la principal modalidad deportiva más practicada en el país desde los tiempos coetaneos hasta la década de los 60,70 y quizás los principios de los ochenta», recuerda Teofilo Ekang de 73 años.
Este pensador añadió igualmente que» era un auténtico placer asistir a un combate de messing y los campeones eran gente con mucha fama- se solía incluso practicarlo entre pueblos,distritos y provincias para saber quién era el hombre más potente de la zona».
Rescatar la práctica de esta modalidad deportiva sería un gran logro para la etnia fang,agrega Ekang «el fang actualmente ha perdido ya casi el porcentaje mayor sus verdaderas actividades de entretenimiento,dónde está el ndong y las demás?… tanto el Ministerio de Cultura que deportes tienen que hacer todo lo posible para recuperar la práctica de estas modalidades deportivas más especialmente en los poblados durante los veranos» recomendó.
Matías Elá de 69 años deja claro el valor ideal de este deporte que hoy brilla por el silencio.» Messing, no es solo un combate; es una expresión de fuerza, agilidad y destreza técnica que se iba transmitiendo a través de generaciones. El Messing es mucho más que un ejercicio físico; es un ritual que refuerza los vínculos sociales, fomenta el respeto mutuo entre los contendientes y celebra la vitalidad del cuerpo humano en su estado más puro y elemental».
¿Por qué hemos dejado que tradiciones como el Messing se desvanezcan?,la modernidad nos ofrece distracciones constantes y seductoras, pero a un costo elevado: la desconexión con nuestras raíces. Cuando una actividad física deja de practicarse, no solo muere un conjunto de reglas o movimientos; muere una forma de entender la comunidad y el cuerpo.
La falta de práctica no es simplemente una cuestión de falta de tiempo; es un síntoma de cómo estamos priorizando el entretenimiento pasivo sobre la participación activa en nuestra propia herencia cultural. Si no hacemos un esfuerzo consciente por rescatar estas prácticas, nos convertiremos en meros observadores de nuestra propia historia, incapaces de transmitir a las futuras generaciones el valor de la disciplina y el encuentro que representa el Messing.
Recuperar el Messing no significa rechazar el progreso, sino equilibrarlo. Se trata de integrar estas formas de juego tradicional en nuestra vida cotidiana, en nuestras escuelas y celebraciones comunitarias. Necesitamos reivindicar el espacio cultural, físico y simbólico que ocupa en nuestra sociedad.
Es momento de pasar de la nostalgia a la acción. Recatar un tradicional como el Messing nos servirá como un recordatorio de que la cultura es algo vivo, que necesita ser alimentado, practicado y, sobre todo, valorado. No permitamos que la modernidad suprima nuestras prácticas culturales que nos identifican como bantú, no permitamos que el juego Messing se convierta en una reliquia guardada en un archivo de memoria; hagamos que vuelva a vibrar en nuestros campos, devolviéndole su lugar como pilar de nuestra identidad.
Ahora toca ver si las autoridades de los sectores mencionados reaccionan después de este nutrido artículo en el que hemos rememorado la práctica del messing,una práctica deportiva ancestral del pueblo fang hoy en el olvido.
»Messing»,un legado ancestral de la etnia fang en el olvido «las autoridades tienen que recuperarlo»
Las autoridades deportivas y culturales no terminan de diseñar estrategias para el fomento de este tipo de actividades deportivas lo que da origen a su desaparición con el paso del tiempo.









