Según fuentes de la investigación, el ciudadano galo entró inicialmente al país con visado de turista. Tras permanecer cuatro días en Malabo, abandonó el territorio con destino a Camerún. Días después, reingresó al país por vía terrestre a través del puesto fronterizo de Río Campo.
Durante el control, los agentes le intervinieron diverso material cartográfico y croquis manuscritos de la Región Continental, con especial detalle de las fronteras con Camerún y Gabón y de zonas consideradas de acceso militar restringido. Entre los lugares visitados figura Yengüe, localidad situada a orillas del río Ntem, una zona estratégica donde operan puestos militares de Guinea Ecuatorial y de la Marina de Camerún.
Interrogado al respecto, el investigado manifestó que su profesión es tatuador y que su interés en el país era invertir en un proyecto avícola (cría de pollos). Sobre los mapas, declaró que fueron elaborados por un compatriota identificado como Luis Ferdinand Celine.
Sin embargo, los investigadores han detectado varias incoherencias en su declaración. Aunque afirmó no tener contactos en el país, el análisis de su teléfono móvil reveló la existencia de 29 números telefónicos de Guinea Ecuatorial, entre ellos contactos de trabajadores de los aeropuertos internacionales de Malabo y Bata, taxistas y residentes de la zona de Río Campo.
El ciudadano continúa bajo custodia e investigación para esclarecer con exactitud qué actividades realizaba en las zonas fronterizas, cuál es el origen y la finalidad de los documentos intervenidos y si existirían otras personas implicadas en los hechos.
Las autoridades recuerdan que la seguridad nacional y la inviolabilidad de las fronteras son líneas rojas del Estado.









