El dolor y la desesperación han llevado a una madre residente en Malabo a hacer público su caso con la esperanza de encontrar ayuda para su hijo, un niño de tan solo tres años que lucha cada día contra las secuelas de una enfermedad que cambió su vida cuando apenas tenía un año.
Según relata la madre, el pequeño nació completamente sano y durante sus primeros meses de vida creció con normalidad. Sin embargo, al cumplir su primer año enfermó gravemente y fue diagnosticado con meningitis cerebral, una enfermedad que lo mantuvo durante dos semanas ingresado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital La Paz, en una situación crítica y con pocas esperanzas de sobrevivir.
Contra todo pronóstico, el niño logró superar la enfermedad. No obstante, la meningitis dejó graves secuelas en su organismo. Desde entonces sufre atrofia muscular en la pierna izquierda, una condición que con el paso del tiempo ha provocado además una escoliosis que ha deformado su columna vertebral en forma de “S”.
La madre explica que especialistas médicos le han indicado que el problema aún podría tratarse mediante terapias especializadas e incluso posibles intervenciones médicas. Sin embargo, reconoce que no dispone de los recursos económicos necesarios para afrontar los gastos del tratamiento.
El impacto de la enfermedad también se refleja en la vida cotidiana del pequeño. Mientras otros niños juegan y corren, él muchas veces permanece sentado observándolos. “A veces se queda mirando cómo juegan los demás niños y llora porque no puede correr ni participar con ellos”, relata su madre con profunda tristeza.
A esta difícil situación se suma otro golpe emocional para la familia. Recientemente, un centro escolar rechazó la inscripción del niño. Según explica la madre, durante la evaluación el pequeño respondió correctamente a las preguntas, pero finalmente no fue admitido por temor a que otros alumnos pudieran burlarse de su condición.
“Soy una madre divorciada y abandonada con cinco hijos. No tengo medios para ayudarle sola”, afirma con angustia mientras lanza un llamado a las autoridades, organizaciones solidarias y a cualquier persona de buena voluntad que pueda ofrecer apoyo.
La familia reside en la ciudad de Malabo y cualquier persona que desee colaborar o conocer más sobre el caso puede ponerse en contacto a través del número: +240 222 175 983.
Entre lágrimas y esperanza, la madre resume su petición en una frase que refleja su mayor anhelo:
“Solo quiero que mi hijo vuelva a caminar, correr y jugar como los demás niños”.









