En un duro comunicado, el club ha señalado un arbitraje “inconsistente, carente de criterio y plagado de errores graves” que, según sostienen, condicionó directamente el desarrollo del partido. Decisiones inexplicables, jugadas clave ignoradas y sanciones desproporcionadas habrían generado un clima de tensión tanto en el terreno de juego como en la grada, dejando una sensación generalizada de injusticia.
Pero la denuncia del Akonangui FC no se limita a este encuentro. El club advierte de un problema estructural que amenaza con socavar la credibilidad de toda la competición. La falta de imparcialidad arbitral, sumada a la ausencia de controles rigurosos, está alimentando una peligrosa desconfianza en el sistema.
Este episodio llega en un momento especialmente delicado. En semanas recientes, dirigentes de varios clubes ya habían alzado la voz ante presuntas prácticas de soborno y la opacidad dentro del colectivo arbitral. Lo sucedido en Ebibeyin no hace más que intensificar las sospechas y encender las alarmas sobre el estado real del campeonato.
Akonangui FC exige ahora medidas urgentes: transparencia total, evaluaciones estrictas del arbitraje y sanciones ejemplares cuando corresponda. La entidad advierte que, de no actuar con firmeza, el fútbol nacional corre el riesgo de perder su esencia, su legitimidad y la confianza de aficionados y protagonistas.
El mensaje es claro: lo ocurrido no puede repetirse. Porque cuando el arbitraje falla, no solo pierde un equipo… pierde todo el fútbol.









