El derrumbe de un muro de hormigón en el barrio Acrópolis de Malabo convirtió la tarde del 2 de abril en un momento de horror: una mujer embarazada y uno de sus hijos murieron aplastados, mientras cinco menores siguen atrapados bajo los escombros, en medio de intensos trabajos de rescate y la angustia de familiares y vecinos.
La tragedia ocurrió cuando la familia intentaba retirar el agua que ingresaba a la vivienda debido al desborde del río provocado por las intensas lluvias. Patricio Moreti Mbele, hermano de la mujer fallecida, relató que su cuñado logró salvarse gracias a la alerta de su esposa:
“Cuando empezó a llover, él estaba dentro de la casa, y él, mi hermanita y los niños empezaron a quitar el agua. Mi hermanita le alertó que la casa se estaba moviendo y se escuchaban ruidos. Mi cuñado salió y, en menos de tres minutos, el muro se derrumbó sobre la casa..fue horrible,todo pasó en cuestión de minutos”, explicó con angustia.
Desde el momento del incidente, vecinos y familiares llegaron primero para intentar socorrer a las víctimas, pero la solidez del muro dificultó cualquier intervención inicial. La respuesta oficial se ha sumado con rapidez: los ministros de Estado de Obras Públicas, Interior y Defensa Nacional, junto al arzobispo de Malabo, han supervisado los trabajos de rescate, centrados en los cinco menores aún atrapados.
El Ministro de Estado de Obras Públicas, Clemente Ferreiro Villarino, indicó que la prioridad del Gobierno y del Presidente de la República, Obiang Nguema Mbasogo, es el rescate de los niños, manteniendo a las autoridades en máxima movilización para garantizar la seguridad de la zona y de los residentes.
El relato de la familia pone rostro humano a la tragedia y recuerda la vulnerabilidad de las construcciones ante fenómenos naturales. Mientras continúan los trabajos de rescate en Acrópolis, la comunidad de Malabo enfrenta el dolor de la pérdida y la urgencia de medidas preventivas que eviten futuras tragedias.









