La ciudad de Bata ha vivido este viernes 3 de abril una intensa jornada de fe y recogimiento con motivo del Viernes Santo, donde decenas de fieles de la parroquia San Juan Bautista de La Salle participaron en el tradicional Vía Crucis por distintas calles y avenidas.
La procesión, presidida por el párroco Fernando Ignacio Ondo Ndjeng junto a otros ministros del altar, ha reunido a la comunidad cristiana en un ambiente de oración y reflexión, recordando la pasión y muerte de Jesucristo.

Más allá del recorrido del Vía Crucis, la jornada litúrgica continuó con uno de los momentos centrales del día: la adoración de la cruz, en la que los creyentes son invitados a venerarla mediante el gesto simbólico de besarla, reafirmando su fe y compromiso espiritual.
Durante la celebración, se ha destacado que el Viernes Santo no es solo una conmemoración del sufrimiento de Cristo, sino una llamada a interiorizar su mensaje. En este sentido, las últimas palabras de Jesús en la cruz fueron presentadas como un compendio de enseñanzas sobre el perdón, la misericordia y la esperanza.

El mensaje del perdón ocupó un lugar central, recordando que la salvación está abierta a todos, incluso en el último momento, como lo demuestra el pasaje del ladrón arrepentido. Asimismo, se subrayó el valor de las relaciones humanas, especialmente el vínculo entre madre e hijo, elevado a una dimensión espiritual por el propio Jesús.
El celebrante también explicó el significado de la “sed” de Cristo, interpretada como un profundo anhelo por la salvación de la humanidad, así como la expresión “todo está cumplido”, entendida como la culminación de su misión redentora.
La última entrega de Jesús al Padre fue presentada como un acto de total confianza en Dios, cerrando el camino de la cruz con un mensaje de entrega absoluta.
Pese al carácter solemne de la jornada, los fieles fueron llamados a mantener viva la esperanza, recordando que la muerte de Cristo no es el final, sino el preludio de la Resurrección, eje central de la fe cristiana.









