La autopsia realizada por un equipo de forenses Egipcios determinó que la muerte del cura era natural.

El Ministerio de Sanidad dio a conocer este miércoles 29 de abril, durante una rueda de prensa celebrada en el Hospital de Sipopo, los resultados de la autopsia practicada al cuerpo de Monseñor Fortunato Nsue Esono, vicario general de la Archidiócesis de Malabo.

La investigación fue llevada a cabo por un equipo independiente de especialistas procedentes de Egipto, encabezado por el doctor Mohamed Bahaa Gamaleldin, junto a los médicos Ahmed Fathy Abdelhalim Mehna, Ahmed Refaei Belidy Ali, Mohamed Gamaleldin y Taha Mohamed Amin Aly Bar.

Según el informe forense, los estudios realizados incluyeron tomografía computarizada (CT), análisis clínicos y de laboratorio, así como una autopsia completa con exámenes físicos y patológicos. También se practicaron pruebas de sangre, orina y otras muestras biológicas para determinar con precisión las causas del fallecimiento.

Los resultados revelan que el religioso padecía una enfermedad cardíaca previa, evidenciada por un agrandamiento del corazón. Este cuadro habría derivado en un episodio cardíaco agudo que provocó la pérdida de conciencia y una posterior caída.

Como consecuencia de la caída, el cuerpo presentaba lesiones superficiales en el rostro y en el brazo izquierdo, además de una pequeña hemorragia cerebral y presencia de sangre en la nariz y la boca. Sin embargo, los especialistas subrayaron que estas lesiones no constituyeron la causa principal de la muerte.

El informe descarta asimismo signos de violencia, lucha o intervención de terceros, al no hallarse indicios de defensa, asfixia o agresión.

Las autoridades sanitarias informaron que los resultados han sido entregados a las partes interesadas, con el objetivo de esclarecer definitivamente las circunstancias del fallecimiento.