En las últimas semanas, vendedores de este importante núcleo comercial aseguran haber sido víctimas de hurtos recurrentes, desde pequeños robos hasta asaltos más organizados, especialmente durante las horas de cierre y la madrugada. La situación ha generado un ambiente de preocupación e incertidumbre en uno de los principales motores económicos de la ciudad.

Para muchos comerciantes, el mercado representa su única fuente de ingresos. La pérdida de mercancías o de las escasas ganancias diarias supone un duro golpe para numerosas familias batenses que dependen del comercio informal y minorista para subsistir.

«No podemos seguir trabajando con el miedo de llegar por la mañana y encontrar nuestros puestos forzados o nuestra mercancía desaparecida», lamentó uno de los afectados, quien pidió un refuerzo inmediato de la vigilancia policial.

La inseguridad se suma a otros desafíos que enfrenta el recinto comercial. En los últimos meses, el Ayuntamiento de Bata ha intensificado sus esfuerzos para regular la ocupación de aceras y reorganizar el uso del espacio público, con el objetivo de mejorar la circulación de peatones y vehículos.

Sin embargo, los vendedores consideran que el ordenamiento urbano debe ir acompañado de medidas concretas de protección. Denuncian que la escasa iluminación y la limitada presencia de agentes de seguridad en puntos estratégicos facilitan la actuación de los delincuentes.

Entre las principales demandas planteadas por los comerciantes destacan el refuerzo de patrullas policiales durante las horas críticas, la instalación de iluminación en las zonas más vulnerables del mercado y la habilitación de canales de denuncia rápidos y seguros para reportar actividades sospechosas.