ESegún denuncian los vecinos, la infraestructura actual es insuficiente o se encuentra en un estado de deterioro crítico, lo que provoca que las aguas residuales no fluyan correctamente hacia la red de saneamiento general.

Como consecuencia directa, los líquidos se filtran hacia la superficie, estancándose en diversas áreas de paso y zonas ajardinadas. Este fenómeno no solo genera un escenario visualmente degradado, sino que, más grave aún, desprende malos olores persistentes que se cuelan en las viviendas y obligan a los residentes a mantener ventanas cerradas, a pesar de las temperaturas.

La acumulación de estas aguas ha convertido los espacios verdes y las áreas de recreo en zonas de acceso restringido por pura necesidad. «No podemos disfrutar de nuestro entorno», señalan varios afectados, quienes destacan que los niños no pueden jugar en las áreas habilitadas y los vecinos ven limitado su derecho a transitar por su propia comunidad.

El mal olor persistente ha generado una alarma social creciente entre las familias que residen en el complejo. Existe un temor justificado a que esta situación derive en problemas de higiene mayores, como la proliferación de plagas o focos de infección.

El grito de auxilio de los vecinos ante la inacción que perciben por parte de las autoridades competentes, un grupo numeroso de vecinos ha decidido alzar la voz. Su petición es clara:

Exigen una intervención urgente y definitiva que no se limite a soluciones temporales o superficiales.

Los residentes demandan:

Una auditoría técnica de la red de alcantarillado del complejo para identificar los puntos de rotura o bloqueo.

La reparación estructural del sistema de canalización para garantizar que los residuos sean evacuados correctamente.

La limpieza y desinfección profunda de todas las zonas afectadas por el estancamiento de aguas para recuperar la salubridad del entorno.

La comunidad de viviendas sociales de Mondong confía en que esta denuncia pública sea el catalizador necesario para que las instituciones competentes tomen cartas en el asunto. La salud y la dignidad de los vecinos dependen de una respuesta inmediata que devuelva a este barrio la normalidad que, por derecho, le corresponde.