Cada 14 de febrero las tiendas sobretodo las de nuestros amigos chinos se llenan de cosas para regalar, entre ellas flores, perfumes y ofertas especiales por el Día de San Valentín. En redes sociales aparecen fotos de regalos, cenas y sorpresas. Pero para muchas parejas la realidad es otra: no hay dinero suficiente para tanto.
En muchos hogares el dinero apenas alcanza para lo más importante como la alimentación, colegio de los hijos o gastos médicos etc… Aun así, hay personas que, sabiendo que su pareja no tiene suficientes recursos, exigen regalos, cenas en restaurantes o detalles del 14 de febrero.
Algunos hombres reconocen que se sienten obligados a gastar lo que no tienen solo para evitar discusiones. “Si no regalo nada, se enfada. Piensa que no la quiero”, comenta un trabajador en Malabo.
Sin embargo, no todas las mujeres piensan igual y viceversa. Hay muchas que entienden la situación económica del hogar y prefieren priorizar lo necesario. Algunas incluso aseguran que el amor no se demuestra un solo día, sino todos los días, con respeto, apoyo y responsabilidad.“Prefiero que haya comida en casa todo el mes antes que una cena de una noche”, afirma una madre de familia consultada.Aquí surge la gran pregunta: ¿Si el hombre no regala algo el 14 de febrero es porque no ama? Algunos padres de familia señalan que no, el amor no se mide por el precio de un regalo; Amar es comprender, acompañar y buscar el bienestar común.
Cuando una persona obliga a su pareja a gastar dinero que no tiene, pueden surgir deudas y problemas que afectan a toda la familia.
Algunos comerciantes admiten que el 14 de febrero es uno de los días de más ventas. Pero también reconocen que muchas compras se hacen por presión social.
Hay parejas que celebran de forma sencilla: una comida en casa, una carta escrita a mano o simplemente pasar tiempo juntos para ellas, el amor no depende del dinero ni de la fecha. En tiempos difíciles, quizá la pregunta más importante no sea qué regalo recibiste, sino si ambos están cuidando el bienestar del hogar ;Porque el amor verdadero no debería convertirse en una carga económica.









