La Revista Real EG en su nueva publicación realizada este martes informó que, la Junta del Instituto de Práctica Judicial, (IPJ), se reunió este martes en su primera sesión tras la reestructuración del Gobierno, con el objetivo de poner en marcha el plan de acción presentado al Ejecutivo y normalizar el funcionamiento de la institución.
El acto ha sido presidido por el Ministro de Justicia Culto y Derechos Humanos, simón Ngomo Mibuy, en tanto como presidente de la junta rectora de IPJ.
CUERPO
Durante el encuentro se abordaron los principales problemas que afectan al IPJ, cuya misión central es la formación de jueces, secretarios y demás personal del ámbito jurisdiccional.
Uno de los puntos centrales fue la situación del personal. Se señaló que los fondos que el Estado inyecta al Instituto están destinados a la formación, pero en la práctica se han venido utilizando para el pago de salarios, las autoridades detectaron un elevado número de empleados, muchos de los cuales no cuentan con oficina ni función asignada. Por ello, la Junta acordó elevar estos aspectos para corregir las deficiencias y garantizar que los recursos se destinen a su fin principal.
La reactivación de la formación tras la paralización del curso de formación para oficiales, secretarios, taquígrafos y auxiliares de la administración de justicia, que inició y se detuvo a los seis meses ha sido otros de los temas abordados en este encuentro. En este sentido, la Junta analizó los motivos de la paralización de esta formación y buscar los mecanismos para reactivar la misma, al considerar que «sin personal formado no puede haber un funcionamiento eficiente en la administración de justicia», señaló, Simón Ngomo Mibuy.
También se sometió a debate la situación del vehículo del director general Adjunto del IPJ, que fue intervenido por el anterior ministro, al haberse presentado un recurso de queja, la Junta estudió si procede su restitución.
Al cierre de la sesión se recordó que la prioridad del Instituto es la formación. «Como ya dijo el jefe de Estado, más vale un pueblo culto que un pueblo rico. Entonces primero tenemos que formar a nuestros profesionales», se concluyó









