Más de 500 personas han muerto y más de 1.500 permanecen desaparecidas tras las devastadoras inundaciones registradas en la frontera entre Nepal y China.

La tragedia comenzó el pasado miércoles, cuando una enorme avalancha y el posterior desbordamiento del sistema fluvial provocaron una violenta corriente de agua, barro y escombros que arrasó viviendas, carreteras, puentes e instalaciones hidroeléctricas en ambos lados de la frontera.

En Nepal, las autoridades mantienen desplegados a miles de efectivos en las zonas afectadas y continúan recuperando cuerpos en diferentes puntos aguas abajo. El último balance oficial nepalí sitúa en 538 los cadáveres recuperados, mientras las operaciones de rescate prosiguen bajo condiciones extremadamente difíciles.

En el lado chino, las autoridades también mantienen activo el dispositivo de emergencia ante el riesgo de nuevas inundaciones. La disminución de la amenaza provocada por un lago formado tras el desastre ha permitido reanudar las operaciones de búsqueda en algunas zonas.

Entre los desaparecidos figuran ciudadanos de numerosos países. España mantiene especial atención sobre el caso de tres ciudadanos españoles, cuya desaparición ha sido confirmada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. La Embajada y los consulados españoles continúan coordinándose con las autoridades locales para intentar localizarlos.

Las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de nuevas crecidas y movimientos de agua y tierra. Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para rescatar a supervivientes y localizar a las personas que continúan desaparecidas.

La magnitud de la catástrofe mantiene en máxima tensión a las comunidades afectadas, mientras Nepal y China afrontan una compleja operación de rescate en una de las zonas más golpeadas por el desastre.