La infraestructura fue inaugurada por el ministro de Medio Ambiente y Economía Azul, Fidel Esono Mba Eyuan, en un acto que reunió a autoridades locales, representantes de instituciones vinculadas al proyecto y otros actores relacionados con la conservación del patrimonio natural.
El Ecomuseo ha sido financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF-7) e implementado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con la participación de instituciones nacionales y otros socios del proyecto.
La ceremonia comenzó con las palabras de bienvenida del alcalde de Río Campo y estuvo marcada por el reconocimiento al valor de la cooperación internacional cuando sus resultados se traducen en infraestructuras y acciones con impacto directo en las comunidades.
Durante su intervención, Fidel Esono Mba Eyuan destacó precisamente esta dimensión, señalando que la cooperación adquiere un significado concreto cuando sus resultados llegan al terreno y generan beneficios tanto para la población como para los ecosistemas.
En este contexto, presentó el Ecomuseo como un espacio destinado a educar, informar y sensibilizar a la población sobre la importancia de preservar el patrimonio natural de Guinea Ecuatorial.
Uno de los principales ámbitos señalados por el ministro fue la conservación de las tortugas marinas, cuya protección constituye una de las líneas de actuación desarrolladas en esta zona.
Esono Mba Eyuan recordó que estas especies forman parte del patrimonio natural del país y que su conservación exige proteger no solo las playas utilizadas para la puesta, sino también los ecosistemas costeros y marinos de los que dependen.
El nuevo espacio también está concebido como una herramienta de educación ambiental dirigida especialmente a las nuevas generaciones. Niños y jóvenes podrán conocer los valores naturales de su entorno y adquirir una mayor conciencia sobre la necesidad de protegerlos.
El ministro destacó igualmente que la conservación y gestión del Parque Nacional de Río Campo requiere una actuación coordinada entre los diferentes actores implicados, incluidos guardas forestales, técnicos, científicos, autoridades y comunidades locales.
Con la puesta en funcionamiento del Ecomuseo, Tika incorpora así un nuevo espacio dedicado a conectar la conservación de la biodiversidad con la participación y sensibilización de las comunidades que conviven directamente con estos ecosistemas.









