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El problema afecta a distintos tramos de la Avenida de la Independencia, la carretera del Aeropuerto y otras vías céntricas de la capital, donde la vegetación ha ocupado buena parte de las zonas destinadas al tránsito peatonal. En algunos puntos, los arbustos superan el metro de altura y se extienden hasta impedir completamente el paso.

Esta situación ha generado preocupación entre los residentes y usuarios de estas vías, quienes denuncian que la falta de mantenimiento les obliga a abandonar las aceras y caminar por la carretera, compartiendo espacio con los vehículos en circulación.

«Es un riesgo todos los días. Con niños, con bolsas, no puedes pasar. Tienes que tirarte a la carretera y los coches te pitan, pero ¿por dónde vamos a pasar si no?», manifiesta una vecina de la zona de Paraíso.

Los ciudadanos afectados aclaran que sus quejas no están dirigidas contra la plantación de árboles y arbustos, cuya presencia consideran positiva para el entorno urbano, sino contra la ausencia de podas periódicas y labores de limpieza. Advierten de que las dificultades de circulación afectan especialmente a las personas mayores, las personas con discapacidad y las madres que utilizan carritos infantiles.

A los problemas de movilidad se suma la preocupación por la seguridad, especialmente durante la noche. Según los denunciantes, la densidad de la vegetación reduce la visibilidad y dificulta que peatones y conductores puedan advertir determinados movimientos en las aceras.

«De noche es peor. No ves si alguien viene detrás del arbusto. Puede haber un accidente o un atraco y nadie te ve», señala otro transeúnte.

Ante esta situación, los afectados hacen un llamamiento al Ayuntamiento de Malabo y al Ministerio de Obras Públicas para que intervengan con una campaña de poda, limpieza y acondicionamiento de las aceras, a fin de recuperar su funcionalidad y garantizar unas condiciones adecuadas de circulación.

La denuncia ciudadana pone el foco en la necesidad de acompañar los trabajos de embellecimiento urbano con un mantenimiento permanente de los espacios públicos. Los peatones reclaman que las aceras vuelvan a cumplir su función principal: ofrecer un espacio seguro y accesible para caminar, sin tener que arriesgar la vida entre los vehículos.

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