Según denuncian varios usuarios, la oficina lleva desde enero sin red operativa para tramitar expedientes, aunque algunos pensionistas aseguran que los problemas comenzaron ya en el mes de noviembre. Esta situación ha dejado prácticamente paralizados servicios esenciales, como la gestión de prestaciones o la actualización de datos.

Uno de los efectos más visibles es la imposibilidad de imprimir los carnés de asegurado, documento indispensable para acceder a servicios sanitarios y otros beneficios sociales. “Venimos varias veces y siempre nos dicen que no hay sistema”, lamenta un afectado, evidenciando el malestar generalizado entre los usuarios.

La falta de una solución rápida por parte de las autoridades ha incrementado las críticas hacia la gestión del organismo, al considerar que se trata de un servicio básico que no debería permanecer inoperativo durante tanto tiempo sin alternativas.

Mientras tanto, los asegurados continúan soportando las consecuencias de una situación que no solo retrasa trámites, sino que también compromete el acceso a derechos fundamentales vinculados a la seguridad social.