La Organización de las Naciones Unidas ha condenado con firmeza los recientes ataques violentos en Malí y ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para actuar con urgencia ante la situación.
Desde Nueva York, el portavoz del Secretario General, Stéphane Dujarric, transmitió el mensaje en nombre de António Guterres. Durante su comparecencia, condenó los ataques ocurridos el pasado fin de semana, que habrían provocado la muerte del ministro de Defensa maliense, Sadio Camara, y la toma de la ciudad de Kidal.
En su intervención, Dujarric subrayó la necesidad de una respuesta coordinada a nivel internacional. “El Secretario General pide apoyo internacional para hacer frente a la creciente amenaza del extremismo violento y el terrorismo en el Sahel, así como para responder a las necesidades humanitarias urgentes”, señaló.
Además de la condena, la ONU alertó sobre el empeoramiento de la situación humanitaria en el país. Antes de esta crisis, más de 6,4 millones de personas ya necesitaban ayuda, mientras que alrededor de 1,5 millones sufrían inseguridad alimentaria grave.
El organismo también advirtió de la falta de financiación del Plan de Ayuda Humanitaria, que cuenta con solo una parte de los fondos necesarios, lo que dificulta la respuesta ante la emergencia.
La ONU reitera así su llamado a reforzar la cooperación internacional para frenar la violencia en la región del Sahel y atender a la población afectada.









