Las principales distribuidoras de carburante, entre ellas TRADEX, TotalEnergies y GEPetrol, han registrado una alta afluencia de conductores que buscan abastecerse en medio de un suministro irregular.
La situación ha obligado a muchos ciudadanos a recorrer varias estaciones en busca de gasolina, soportando esperas de más de dos horas para repostar. En algunos casos, la desesperación por asegurar combustible ha llevado a varios usuarios a recurrir al uso de garrafas para almacenar carburante y reducir el tiempo de espera en los surtidores.

El ambiente de incertidumbre se produce en un contexto especialmente sensible para la población, después de que el pasado 1 de junio entrara en vigor la nueva actualización de precios de los productos refinados, como la gasolina y el gasóleo, en todo el territorio nacional. Desde entonces, sectores como el transporte público han reaccionado con incrementos unilaterales en las tarifas, argumentando el aumento de sus costes operativos.
Ante la creciente presión en las estaciones de servicio, las fuerzas de seguridad mantienen vigilancia permanente en varios puntos de venta para evitar altercados y preservar el orden público.

Sin embargo, el impacto de la crisis podría ir más allá de la movilidad. Ciudadanos y analistas advierten que una prolongación de la escasez podría desencadenar un efecto dominó en los precios de productos básicos, debido a la fuerte dependencia del transporte terrestre en la cadena de suministro nacional.
Mientras tanto, miles de conductores en Bata continúan pendientes de una pronta normalización del abastecimiento, en medio de la incertidumbre y el temor de que la crisis energética termine golpeando con mayor fuerza el coste de vida de las familias.









