Vestidos de rojo y blanco, numerosos vecinos se congregaron en una de las calles del poblado y colocaron la estatua de San Pedro en el centro del encuentro. Allí, los asistentes expresaron, mediante oraciones y súplicas, diversas inquietudes relacionadas con la falta de alimentos, las muertes prematuras, la inseguridad, el abandono de los hogares por parte de algunos hombres, los conflictos por invasión de tierras y la soltería prolongada entre los jóvenes, entre otras situaciones que preocupan al consejo de poblado.

Para los participantes, la actividad representó un acto de fe y una petición de intercesión al santo patrono, a quien consideran protector espiritual de la comunidad, con la esperanza de que las dificultades que atraviesa el poblado encuentren una pronta solución.

El hecho llamó la atención de los presentes por la forma en que la comunidad decidió expresar colectivamente sus preocupaciones, recurriendo a una manifestación pública de carácter religioso como muestra de su confianza en la intercesión de su patrono.