La situación preocupa especialmente por la facilidad con la que los menores pueden acceder a estos espacios, que en muchos casos se encuentran próximos a viviendas, calles y zonas frecuentadas por familias. Una excavación sin protección puede pasar de ser una obra inacabada a convertirse en un escenario de accidente con consecuencias graves.
Desde MOFUEÑ se reclama una mayor responsabilidad por parte de propietarios de terrenos, constructores y vecinos que realizan excavaciones, al tiempo que se pide a las autoridades municipales y a los servicios de urbanismo reforzar las inspecciones y el control de estas zonas.

Entre las medidas preventivas se plantea la instalación de tapas resistentes sobre los pozos, la colocación de vallas de protección y la señalización visible de los espacios que puedan representar un peligro.
La organización considera que estas actuaciones no requieren grandes inversiones, sino responsabilidad y conciencia sobre los riesgos existentes en el entorno comunitario.
El llamamiento se extiende también a los ciudadanos para que revisen sus parcelas y zonas próximas a sus viviendas, comuniquen la existencia de excavaciones peligrosas y adopten medidas antes de que se produzca un accidente.
La prevención adquiere especial importancia cuando se trata de los niños, cuya curiosidad y desconocimiento del peligro pueden llevarles a acercarse a espacios que los adultos identifican como zonas de riesgo.
Para MOFUEÑ, proteger estos lugares significa reducir riesgos y evitar que una infraestructura abandonada o una excavación sin protección termine provocando una tragedia.









