Las autoridades españolas investigan una posible falla en los procedimientos de control ferroviario tras la colisión de dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo, un siniestro que, según el balance recogido en la información facilitada, dejó al menos 68 muertos y 108 heridos.
Según informaciones atribuidas a fuentes cercanas a Iryo y difundidas por medios españoles, uno de los convoyes permanecía detenido a la espera de instrucciones cuando fue embestido por detrás por un tren de Renfe, cuya circulación habría sido autorizada desde el centro de control ferroviario de Atocha, en Madrid.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, señaló que la autorización se habría dado en contra de la normativa. No obstante, las circunstancias exactas que precedieron al impacto continúan bajo investigación.
De acuerdo con fuentes citadas por Europa Press, la maquinista del tren de Iryo mantenía comunicación con el centro de control de Adif cuando se produjo la colisión. Puente explicó que los seis trenes que circulaban por ese tramo se habían detenido automáticamente después de registrarse una incidencia en el sistema de seguridad LZB.
Sin embargo, algunos convoyes recibieron autorización para reanudar la marcha pese a que el sistema señalaba en rojo que la vía estaba ocupada. El ministro calificó de «inexplicable» la decisión y apuntó que, en esas circunstancias, los trenes debían circular a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora.
Puente reconoció que todavía no se conoce con precisión lo ocurrido durante los 17 minutos transcurridos entre la autorización de salida al tren de Renfe y el momento de la colisión, un intervalo que será clave para reconstruir la secuencia de los acontecimientos.
El accidente se produjo a las 8:54 horas del 28 de octubre en Urda, provincia de Toledo. Según la información facilitada, en ambos convoyes viajaban 544 pasajeros.
Tras el impacto, los equipos de emergencia desplegaron un operativo para atender a los heridos, evacuar a los pasajeros y recuperar los cuerpos de las víctimas. La portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, confirmó que todos los heridos habían sido evacuados de los trenes y que los equipos de rescate continuarían con la extracción de los fallecidos.
El siniestro también provocó la suspensión, hasta nuevo aviso, de los servicios de alta velocidad entre Madrid y Sevilla.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció su desplazamiento hasta la zona del accidente para respaldar las labores de emergencia y acompañar a las víctimas y sus familiares. Por su parte, el rey Felipe VI expresó sus condolencias a los afectados por la tragedia.
La investigación deberá determinar si las instrucciones emitidas desde el centro de control, el fallo del sistema de seguridad u otros factores contribuyeron al accidente, así como establecer las responsabilidades que pudieran derivarse de lo ocurrido.












