En su homilía, el Pontífice ha animado a la comunidad cristiana del país a permanecer “como un signo humilde y fiel del amor de Cristo” en esa tierra. Además, ha recordado el mensaje del Evangelio, insistiendo en la necesidad de una conversión interior: “ustedes tienen que renacer de lo alto”.

El Papa ha explicado que este “nacer de nuevo” significa comenzar una vida desde Dios, una llamada que, según dijo, es para todas las personas que buscan la salvación. También ha subrayado que esta misión no solo es personal, sino de toda la Iglesia, incluida la comunidad cristiana en Argelia.Durante su reflexión, ha señalado que la conversión es un regalo de Dios que se recibe en libertad, pero que requiere la respuesta del creyente. “Dios quiere renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida que empieza con la fe”, ha afirmado.

El Pontífice también ha recordado el ejemplo de San Agustín, destacando que su mayor testimonio no fue solo su sabiduría, sino su proceso de conversión. En ese camino, ha mencionado la influencia de su madre, Santa Mónica, y citó algunas de sus palabras para ilustrar la importancia de depender de Dios en la vida.La celebración ha tenido lugar en la ciudad de Annaba, antigua Hipona, donde vivió San Agustín, una figura clave del cristianismo cuya experiencia de fe sigue siendo, según el Papa, un ejemplo para los creyentes de hoy.