La conmemoración recuerda los trágicos sucesos del 16 de junio de 1976 en Soweto Uprising, cuando miles de estudiantes negros marcharon pacíficamente para exigir una educación en su lengua materna. La represión policial dejó numerosas víctimas mortales, en su mayoría menores de edad, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la educación y la igualdad.

En memoria de aquellos hechos, la African Union, entonces conocida como Organización para la Unidad Africana (OUA), instituyó en 1991 el Día del Niño Africano para rendir homenaje a la valentía de aquellos jóvenes y reafirmar el compromiso con los derechos fundamentales de la infancia, como la educación, la salud y la protección.

Con motivo de esta efeméride, Tata Ngangwe organizó un programa de actividades en el Centro Cultural Ecuatoguineano de Bata, entre ellas bailes tradicionales, sesiones de dibujo, aprendizaje del alfabeto Ndowe y recitales de poemas centrados en los derechos de los niños.

Durante el acto, los organizadores insistieron en la necesidad de seguir promoviendo valores que permitan a la infancia africana crecer en un entorno seguro y con oportunidades, recordando que “el niño africano tiene derecho a soñar, estudiar y jugar”.

La jornada estuvo moderada por el presidente de la asociación, Tomás Monsundji Ekopele, junto a otros miembros de la organización, y contó con la presencia de varias autoridades y asistentes que respaldaron la importancia de mantener viva esta fecha en la memoria colectiva.