.La jornada inaugural estuvo marcada por un acto solemne presidido por el cardenal y el Nuncio de Su Santidad, quienes coincidieron en la necesidad de impulsar una educación capaz de responder a los retos sociales, culturales y morales que enfrenta África.Bajo el lema “Llamada a innovar, servir y transformar” (Bangui, 16-21), los trabajos del congreso se desarrollaron en dos momentos clave.
En primer lugar, la ceremonia oficial de apertura; posteriormente, las ponencias centradas en la presentación del Pacto Educativo Global y del Pacto Africano sobre la Educación, iniciativas que promueven una formación integral basada en la dignidad humana, la solidaridad y la responsabilidad compartida.Los debates pusieron especial énfasis en la educación no formal, la formación profesional y ocupacional, así como en la urgente lucha contra la violencia en las escuelas, particularmente aquella que afecta a las niñas.
Los participantes subrayaron la necesidad de crear entornos seguros y protectores que garanticen igualdad de oportunidades y desarrollo pleno para todos los estudiantes.Durante las intervenciones se insistió en que la crisis educativa actual no es únicamente estructural o económica, sino también moral.
La pérdida de referentes éticos y de valores sólidos exige según los ponentes una respuesta profunda que sitúe a la persona en el centro del proceso formativo.









