Veinticinco años después de que Francia reconociera la esclavitud como crimen contra la humanidad mediante la Ley Taubira, el debate sobre sus consecuencias sigue muy presente entre África, Europa y el Caribe.
Historiadores y organizaciones internacionales consideran que las secuelas de la esclavitud todavía afectan a millones de personas a través de desigualdades sociales, discriminaciones y tensiones relacionadas con la memoria colonial.
El debate también se centra en las reparaciones históricas, la devolución de bienes africanos y la responsabilidad de Estados e instituciones que se beneficiaron económicamente de la trata de esclavos.
Aunque la esclavitud pertenece al pasado, numerosas voces sostienen que sus efectos continúan marcando las sociedades actuales y siguen generando fuertes discusiones políticas e históricas.









