El proyecto nace con el objetivo de construir una comunidad eclesiástica basada en la cooperación, el diálogo y el servicio, dejando en un segundo plano las diferencias doctrinales y cualquier protagonismo institucional o personal. Sus promotores sostienen que la misión de las iglesias debe centrarse en fomentar la paz, la convivencia y el bienestar de la población, mediante acciones conjuntas que respondan a las necesidades del país.

Como primera línea de actuación, los organizadores prevén el lanzamiento de un proyecto agropecuario destinado a generar oportunidades de desarrollo comunitario. Asimismo, el plan contempla la ejecución de otras iniciativas de carácter social que serán definidas de forma consensuada conforme avance el proceso de coordinación entre las distintas confesiones religiosas.

La propuesta permanece abierta a la incorporación de todos los ministros de culto y de las iglesias con presencia en el territorio nacional, con el propósito de consolidar una plataforma de colaboración amplia e inclusiva que permita desarrollar acciones de mayor alcance en beneficio de la sociedad ecuatoguineana.

En este contexto, los organizadores han convocado a la comunidad eclesiástica del país a participar en la reunión prevista para el sábado 18 de julio en el Hotel Colinas de Malabo, donde se expondrán los objetivos del proyecto, las líneas estratégicas de trabajo y los mecanismos de participación para las iglesias interesadas.