Durante el encuentro, celebrado en la Jefatura de Estado, el vicepresidente ha pedido información sobre la situación de estas cantinas, interesándose especialmente por la forma en la que fueron adjudicadas y si las personas que las gestionan cuentan con experiencia en el sector de la restauración.

Deacuerdo a la explicación de los ministros, las cantinas fueron instaladas en los edificios oficiales para evitar que los funcionarios tengan que desplazarse fuera de sus lugares de trabajo durante el tiempo de descanso. También han señalado que estos espacios fueron cedidos gratuitamente, aunque con la prohibición de vender bebidas alcohólicas.
Actualmente, algunas cantinas son administradas por funcionarios de los propios ministerios, mientras que otras están en manos de ciudadanos ajenos a las instituciones públicas. Además, varias de estas infraestructuras presentan un estado deteriorado y necesitan rehabilitación. Incluso, algunas funcionan en contenedores instalados por particulares.

Los ministros han reconocido igualmente que hasta ahora no existía un control riguroso sobre este negocio, ni sobre las condiciones higiénicas de los locales o la existencia de contratos legales para su funcionamiento.
Para el vicepresidente, la prioridad del Ejecutivo es garantizar una buena alimentación y mejores condiciones de trabajo para los funcionarios públicos. Por ello, defendió la necesidad de regularizar estas actividades y asegurar que funcionen conforme a la ley y bajo normas de higiene adecuadas.
En este sentido, Teodoro Nguema Obiang Mangue ha propuesto la creación de una comisión encargada de inspeccionar todas las cantinas de los ministerios. Dicho equipo deberá presentar, en el plazo de una semana, un informe con propuestas concretas para reorganizar y mejorar este servicio, priorizando además a empresas especializadas en catering.