Toda crítica es válida cuando busca mejorar. Las instituciones deportivas deben estar abiertas al debate y a la fiscalización. La FEGUIFUT, como máximo órgano rector, tiene la obligación de rendir cuentas y de tender puentes con sus afiliados.

El problema llega cuando la crítica no viene acompañada de propuestas.

Son los mismos dirigentes que hoy denuncian en público quienes hace unos meses votaron en la asamblea. Son los mismos que recibieron respaldo durante la campaña electoral y que participaron de la elección del actual presidente. Semanas o meses después, el discurso cambia y toda la responsabilidad cae sobre la federación.

¿DE VERDAD QUEREMOS AVANZAR?

El fútbol no mejora solo señalando errores. Mejora con trabajo. Los clubes deben presentar proyectos de fútbol base. Deben profesionalizar sus estructuras. Deben buscar patrocinios y cumplir con los requisitos para tener competiciones regulares. Y deben sentarse en la mesa con la FEGUIFUT, no solo para pedir, sino para aportar.

Por su parte, la federación también tiene deberes pendientes. Necesita más transparencia en el manejo de los fondos de FIFA y CAF. Necesita calendarios estables. Necesita programas de formación para árbitros y entrenadores, y apoyo real para que los clubes puedan viajar y competir en condiciones.

La decadencia del fútbol nacional no tiene un solo culpable. Es responsabilidad compartida. Mientras sigamos en la dinámica de denunciar hoy para olvidar mañana, la Nzalang Nacional y nuestras ligas seguirán estancadas.

Si queremos un fútbol mejor, hace falta menos ruido y más trabajo conjunto. Hace falta pasar de la queja al proyecto. Solo así la FEGUIFUT y sus clubes podrán devolverle la ilusión a la afición.